Criminalización de la protesta social
Margarita Meira, perseguida por luchar
La crisis del 2001 la dejó sin trabajo, siguió adelante con un comedor comunitario. La metieron presa por reclamar sus derechos y la dejaron en libertad por fueros políticos.
Margarita es una “flor” de luchadora. Así la conocen a Margarita Meira sus compañeros de la asamblea y por eso la han elegido como primera candidata a Diputada Nacional por el Movimiento de Asambleas del Pueblo, en las elecciones legislativas a realizarse en Argentina en octubre.
Margarita tiene 55 años, tres hijos, una nieta y un marido que la acompaña siempre. Es vendedora ambulante desde la crisis del 2001 cuando perdió su trabajo como le sucedió a más del 20 por ciento de la población argentina.
Hace 15 años tiene a su cargo el comedor comunitario “Madres de Constitución” que funciona en su casa del barrio de Constitución (en la ciudad de buenos Aires) y da de comer a 80 chicos por día con la ayuda de vecinas que trabajan allí y de empresas que donan algunos alimentos.
Margarita Meira habló con APM: “Desde que me llevaron presa muchos de los que donaban dejaron de hacerlo porque les daba vergüenza.”
El 16 de julio de 2004 un grupo de manifestantes fueron detenidos bajo los cargos de coacción agravada y prohibición ilegitima de la libertad, después de que un sector comenzara con actos de violencia contra la legislatura de la ciudad de Buenos Aires donde se intentaba sancionar el Código de Convivencia.
“Estabamos manifestándonos pasivamente, ninguno provocó esos incidentes. Estaba todo arreglado, fue la gente de (Mauricio) Macri” asegura Margarita que espera el juicio para presentar testimonios en su contra. “Estaba todo arreglado para pudrir la manifestación. Y a mí me tenían marcada. Me fueron a detener y yo ni siquiera estaba cuando ocurrió eso”.